La salud sexual y reproductiva de la mujer con discapacidad
Por Miriam Esquivel Blanco
Coordinadora del Comité Salud de la Mujer y Perinatología Colegio de Enfermera y Enfermeros de Costa Rica.
Un estudio fue realizado en 1992, a través del Instituto Nacional de Salud (National Institute of Health), y el Centro de Investigaciones sobre mujeres con discapacidad (Center for Research on Women with Disabilities), con el fin de conocer el porque las mujeres con discapacidad física, han experimentado obstáculos y estereotipos negativos que les impiden entender y fortalecer su femineidad.
El estudio fue realizado por la investigadora Margaret A. Nosek Ph. D y otras colegas, el cual permitió conocer que aunque muchas mujeres con discapacidad física se han sobrepuesto al efecto de estos estereotipos y han obtenido resultados maravillosos, aún siguen existiendo situaciones adversas. El estudio centrado en los comportamientos psicosociales de mujeres con discapacidad física, permitió descubrir una amplia gama de problemas que encaran. Entre los hallazgos se mencionan:
Las mujeres con discapacidad tienen oportunidades limitadas para establecer relaciones románticas.
• Comparadas con las mujeres sin discapacidad, las mujeres con discapacidad estaban más insatisfechas con la frecuencia con la que tienen citas amorosas y perciben más obstáculos para atraer personas con quien salir a citas.
• Aún cuando las mujeres con discapacidad eran sociables y con muchos amigos, era poco probable que sus amistades evolucionaran, de una simple amistad a una relación romántica, comparada con mujeres sin discapacidad.
La autoestima de las mujeres con discapacidad física está influenciada más fuertemente por factores sociales y ambientales que por el hecho de tener una discapacidad.
• Más de tres cuartas partes de las mujeres con discapacidad, tenían una imagen positiva de su cuerpo y una alta autoestima. El que la mujer tuviera una discapacidad severa o media, no causó mucha influencia en su autoestima.
El abuso es un problema muy serio para las mujeres con discapacidad. Ellas tienen aún menos opciones para escapar o resolver problemas de abuso que las mujeres sin discapacidad generalmente enfrentan.
• Un sesenta por ciento de las mujeres con o sin discapacidad han experimentado abuso sexual, emocional o físico, pero las mujeres con discapacidad fueron abusadas algunas veces al negarles el uso de ayudas técnicas que requerían (sillas de ruedas y soportes), medicamentos, transporte, asistencia personal para realizar tareas básicas, tales como vestirse o ayuda para levantarse de la cama.
Las mujeres con discapacidad física experimentan tanto deseo sexual como cualquier mujer en general, sin embargo, ellas no tienen las mismas oportunidades para disfrutar de la actividad sexual.
• Cuarenta y uno por ciento de las mujeres con discapacidad, creyeron no tener la información adecuada acerca de cómo su discapacidad afecto su funcionamiento sexual.
• Las mujeres con discapacidad reportaron niveles significativamente más bajos de actividad sexual, respuesta sexual y satisfacción con sus vidas sexuales.
Una mujer de 36 años, con secuelas de polio (escoliosis), manifestó: ¨Siempre me sentí como si fuera sexualmente neutral. Es como si yo no soy una mujer, yo no soy un hombre-. No se lo que soy porque nadie se me aproximó como a una mujer, y creo que al ir madurando y envejeciendo, he empezado a afirmar esa identidad como mujer, y pienso que aunque ningún hombre se me acerque, aún soy una mujer y aún soy atractiva.¨
El Boletín Trimestral de Salud, Network en español. Invierno 1999, Vol. 19, No 2, se refiere a la necesidad que requieren hombres y mujeres con discapacidad física en relación a su salud sexual y reproductiva, en estos términos:
En todo el mundo, a la salud reproductiva de los hombres y las mujeres con discapacidad físicas generalmente se les da poca prioridad o simplemente se deja a un lado. A menudo, esto ocurre debido a la creencia que las personas con discapacidad no son sexualmente activas y que no necesitan controlar su fertilidad. Muchas personas con discapacidad pueden tener hijos y es posible que deseen usar anticoncepción temporalmente o quizás algunos prefieren un método permanente si sufren una condición genética que podrían heredar sus hijos.
Como enfermera obstétrica conozco lo difícil que le resulta a una mujer con discapacidad física acostarse en una camilla de un consultorio para ser sometida a un examen ginecológico, o ser atendida en una mesa de parto no apropiada para su discapacidad.
La nueva guía de Atención Integral a las Mujeres, Niños y Niñas en el Periodo Prenatal, Parto y Posparto de la C.C.S.S., indica que en el parto la protagonista es la mujer y no las técnicas médicas. La mujer puede decidir si prefiere tener su hijo acostada, sentada, de cuclillas, de pie o de rodillas. Su decisión debe ser respetada afirma la Dra. Ileana Quirós encargada del Programa de Salud de la Mujer de la C.C.S.S., y una de las autoras de la guía.
El Comité de la Salud de la Mujer y Perinatologia del Colegio de Enfermeras y Enfermeros, también aboga por la atención de un parto humanizado.
La salud es un derecho inalienable del ser humano. Los acuerdos internacionales en el campo de la salud sexual y reproductiva suscritos en el Cairo y Beijing 1994-1995, 1999-2000, y objetivos del milenio, establecieron las pautas para la promoción de la salud sexual y reproductiva, derechos sexuales y reproductivos, para mujeres y hombres, la ruptura de desigualdades y discriminaciones, y que los proveedores de salud establezcan una relación empática, respetuosa y de dialogo en el marco de los servicios de salud, las familias y la comunidad.